El falso marginado

El primer ciclo del taller de apreciación consistió en hacer una revisión de películas pertenecientes a un universo cinematográfico, y a partir de ello, plantear una discusión con base en las líneas de discusión propuestas con antelación en el programa o proponer alguna que, como espectadores, hayamos detectado. 


La primera de ellas fue Harry Potter y la piedra filosofal, la primera entrega de la saga. Esta película fue la que inició el fenómeno cinematográfico basado en la serie de libros del mismo nombre. Dejando de lado la adaptación de libro a la pantalla grande, la discusión se centró en el folklore y la narrativa fantástica junto con el subtexto que puede contener y las interpretaciones que se le pueden dar a partir de ello. En general reconocimos que la mitología inglesa y la estética de la Inglaterra decimonónica fueron elementos clave para la reconstrucción del mundo mágico y la escuela de Hogwarts. 
En esta entrada quiero destacar de esta película la figura del protagonista como “el elegido”. El “niño que vivió”, nombre que utilizan los magos para referirse a Harry Potter y su especial circunstancia como sobreviviente a la amenaza de Voldemort, deja en claro desde el inicio que el héroe se presenta ya con un logro atribuido y una historia que se irá develando con el avance de la narración en la película. Sin embargo, el underdog es falso, sólo lo aparenta Harry Potter en el primer cuarto de la película. El protagonista no es un cualquiera, es hijo de magos excepcionales que además de haberle legado el potencial, le legaron la fama y fortuna que cualquier niño del mundo mágico desearía. Una vez que se identifica este elemento se es más fácil detectar recursos narrativos tales como el deus ex machina que surge al final de la película y potencia las expectativas del consumidor sobre el resto de la saga. En otras palabras, el valor como personaje marginado que se le busca atribuir a Harry Potter se pierde rápidamente al final de la película. Por otro lado, me hace preguntarme por qué parece tan difícil crear un héroe que surja de la nada, que por azares del destino se vea involucrado en una situación que cambie el curso de su vida y de su mundo. De aquí llegué al comienzo de una reflexión sobre las fuerzas exógenas a las que un personaje se ve sometido y que lo hacen actuar. 


En este primer ciclo fue difícil lograr una inmersión que me permitiera poner en marcha las habilidades interpretativas que están en desarrollo en una persona que estudia la disciplina de la historia. Quizá hacer con una obra como Harry Potter una interpretación desde una perspectiva histórica me resulte forzado, puesto que no he logrado encontrar cómo mirarla para elaborar una interpretación satisfactoria. No obstante, me hizo pensar en cómo tratamos a los personajes que ubicamos por mero nombre y una que otra hazaña más que por el acontecimiento en el que participaron o el contexto en el que se desenvolvieron. Así, para algunas grandes figuras históricas las causas y consecuencias de los eventos que les dieron el salto a la fama dentro de la memoria histórica son dejadas de lado. Algo así parece que sucede en el mundo de Harry Potter, el niño protagonista actúa confundido ante cómo es tratado en el mundo mágico mientras que, a nosotros espectadores, no nos queda nada más que preguntarnos: ¿El marginado siempre no lo es? ¿Qué pasó?

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